-¿Para qué sirven las etiquetas de eficiencia energética?

-Para informar al consumidor acerca del rendimiento energético y el desempeño de productos de uso doméstico y gran consumo eléctrico. De esa manera, permiten orientar la compra hacia los equipos más eficientes en detrimento de aquellos que consumen más energía, y desde luego esto redunda en un monto menor a abonar en la factura de electricidad.

-¿Dónde deben ser colocadas?

-Siempre se deben ubicar en un lugar visible, sin que ningún otro material interfiera en su lectura, para que el consumidor pueda encontrarla rápidamente y leerla sin dificultad al momento de la compra.

-¿Cuántas clases de eficiencia energética existen?

-La escala está compuesta en todos los casos por siete clases, pero las letras que las definen varían según el tipo de producto. Para lámparas, las clases de eficiencia son: A++, A+, A, B, C, D y E; para heladeras: A+++, A++, A+, A, B, C y D; para lavarropas: A, B, C, D, E, F y G; y para aires acondicionados: A, B, C, D, E, F y G.
Estas diferencias tienen que ver con que los productos evolucionan y se vuelven cada vez más eficientes, lo que generó la necesidad de abrir la clasificación de modo tal que la A, que es la letra que representa el mayor grado de eficiencia, se subdividió en A+, A++ y A+++. Actualmente, se están revisando las normas de lavarropas eléctricos y aires acondicionados para que puedan contemplar una escala de ese tipo, tal como se encuentra disponible para lámparas y heladeras.

-¿Es significativa la diferencia en cuanto al ahorro de energía entre una clase y otra?

-Sí, se trata de valores considerables. En el caso de los aires acondicionados, por ejemplo, entre una clase y otra puede haber una diferencia de consumo de entre 8% y 9%; en una lámpara entre un 15% y un 20% o incluso más.

-¿Comprar un producto clase A es más caro que uno clase B o C?

-En términos generales, lo más probable es que sí. Sin embargo, esto es relativo ya que la compra de un producto eficiente permitirá un menor consumo de energía y por ende el costo de la factura de electricidad también será menor.

-¿No deberían ser todos los productos clase A?

-Efectivamente, ese es el camino hacia el cual los fabricantes deberían apuntar. De todos modos, existen niveles mínimos de eficiencia energética para cada producto que han sido establecidos por la ex Secretaría de Energía y por debajo de los cuales está prohibida su comercialización. En el caso de lavarropas,  refrigeradores y freezers, se determinó una clase de eficiencia mínima de tipo “B” o superior; mientras que para comercializar aires acondicionados, el nivel mínimo en modo refrigeración debe ser “A” o superior y en modo calefacción, “C” o superior. En el caso de lámparas eléctricas, no hay una restricción de este tipo.

-¿Por qué las etiquetas no figuran en todos los productos eléctricos?

-Si bien existen Normas que indican cómo deben confeccionarse las etiquetas de numerosos tipos de productos eléctricos, hasta el momento la ex Secretaría de Industria, Comercio y Minería estableció únicamente la obligatoriedad de esta etiqueta en los siguientes artefactos eléctricos de uso doméstico: heladeras, lavarropas eléctricos, aires acondicionados y artefactos de iluminación. No obstante, próximamente se sumarán nuevos productos.

-¿Cuáles son los productos que tendrán etiquetas de eficiencia energética en un futuro?

-Microondas, monitores y televisores, entre otros, ya que se tiene en cuenta que todos estos productos son responsables de la mayor carga de consumo de energía. Asimismo, se está trabajando desde hace dos años en una norma de etiquetado de eficiencia energética de lámparas de LED cuya publicación se prevé para fines de 2016.

-¿Quién garantiza que los valores que figuran en las etiquetas son confiables?

-En los productos, con la obligatoriedad de portar la etiqueta de eficiencia energética también existe la obligatoriedad que esos valores que se exhiben hayan sido certificados por un organismo de certificación como IRAM. Hacia el final de cada etiqueta debe figurar el sello del organismo que emitió la certificación, esto es, que validó que la información que allí figura es certera.

-¿Cómo se verifican los valores que figuran en las etiquetas?

-La certificación de los valores se efectúa a través de la realización de ensayos de laboratorio y la evaluación del sistema de gestión de la calidad de las plantas fabricantes de los productos. Estas actividades se repiten en forma regular de tal manera de asegurar se continúan cumpliendo las características mostradas en la etiqueta mientras los productos están en el mercado para su venta.

-¿La certificación encarece el costo del producto final?

-No. Por tratarse de productos masivos, la incidencia del costo de una certificación no es relevante en absoluto en el precio de venta del producto final.